20 de febrero de 2007. A la Cindecdoqué. "Las mejores 10 escenas del planeta" - Cual Charla de Café - :
1. De Niro en Heat. En un intercambio de angustias, un destello de verdadera empatía, Vincent Hanna (Pacino) dice soñar de seguido con una “big banquet table and all the victims of all the murders I ever worked are sitting at this table and they’re staring at me with these black eyeballs because they’ve got eightball haemorrhages from the head wounds”. De Niro responde con su propia preocupación:
-”I have one where I’m drowning and I got to wake myself up and dreaming or I’ll die in my sleep”.
-” You know what that’s about?”
-”Yeah: Having enough time”.
2. Léolo y su repetición mántrica de “because I dream, I am. Because I dream, I am not”.
3. Los 400 Golpes y, más que un diálogo, la larga secuencia de la cárcel. Esta concluye con un momentazo: Antoine Doinel, después de haber sido trasladado a lugares cada vez más pequeños, despierta preso en una mazmorra; encuentra un pedazo de periódico sucio en el suelo. Recorta un cuadrito, escarba en los bolsillos de su saco y rescata un poco de tabaco. Arma el cigarro y lo fuma, siempre con una clarísima naturalidad. Podría escribir muchas cosas sobre esta sola secuencia, pero prefiero guardarlas para cuando alguien me pregunte ¿qué significa el valemadrismo a los 12 años?
4. Leaving Las Vegas. Gente se dedicó a descubrir el amor verdaderamente incondicional a lo largo de la historia y el arte pero, en el cumpleaños de Ben, Sera le hace dos regalos: una camisa naranja y una anforita. Él le dice al abrir el segundo:
-”I must say that I’m very impressed that you would buy this for me. I know you wouldn’t do this without thinking about it. Funny… you did just what I would have done”.
5. Aguirre. Les podrá cagar el jurado, pero no el juicio: cuando esta cinta fue premiada en Cannes, Gabriel García Márquez dijo al respecto que decidió darle su voto simplemente por hacer uno de sus sueños realidad: ver un barco encima de un árbol. Kinski mira este barco ya sabiéndose perdido. El gesto tan inerte que carga su rostro a estas alturas podría resumir, fácil, el final de todas las ambiciones del mundo. Como yo repito todo lo que Herzog dice, digo que Kinski SÍ es el mejor actor de todos los tiempos.
6. Blade Runner. ¿Lugar común? (los hay peores) ¿Original de Philip K. Dick? Sí, pero cuando leí la novela era imposible no pensar en el genial Rutger Hauer desnudo en posición fetal, con una fragilísima paloma entre sus manos. La dupla Philip/Ridley le hizo decir a sus personajes “si nosotros, réplicas, podemos, ¿por qué ustedes no?”
-”I’ve seen things you people wouldn’t believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched C-beams glitter in the dark near the Tannhauser gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain”.
7. Life Aquatic. Una lista enfocada a la infancia no podría olvidarse de Wes Anderson, menos de esta cita cuando Zizou finalmente se reencuentra con el tiburón jaguar. Bill Murray (o bueno, “Hill Murria”, de acuerdo a los créditos de una versión pirata) lo dice con la mirada fija en el animal, a punto de llorar (¿o era yo?), genuinísimo. Al terminar estas palabras todos los que están a bordo del vehículo colocan sus manos sobre los hombros de Steve: la película cobra sentido:
-”I wonder if it remembers me…”
Cate Blanchett añade un comentario extrañísimo, como muchos diálogos en la película: (refiriéndose a su hijo en vientre) “In twelve years he’ll be eleven and a half” a lo que Zissou, ahora rendido por el poder de asombro que el tiburón le ha causado, sólo responde: “That was my favorite age”.
8. Jules & Jim. Es difícil escindir el guión de la cinematografía en esta película. Aun así, el momento meramente actoral que más recuerdo es el de Oscar Werner (Jules) pidiéndole a Henri Serre (Jim) que se case con Jeanne Moreau Catherine) (uf). La verdad mi francés no me alcanzó para recordar la cita y el guión parece inaccesible, así que les debo la cita textual.
9. Gold Rush. Es famosa aquella anécdota que cuenta que en Alemania (¿?) el público aplaudió tanto y pidió con tanto entusiasmo repetir la escena en que Chaplin hace bailar dos panecillos ensartados por tenedores, que el cácaro tuvo que ceder. Cuando la vi a los 10 años, literalmente, me oriné de risa –un poquito nadamás.
10. Dans La Ville Blanche. Bruno Ganz –y no la sombra de Bruno Ganz que ahora podemos ver en La Caída– bailando solo en los antruchos de Lisboa, peleándose por cualquier razón pero, en especial, en conflicto consigo mismo recargado en la barra, meneando la cabeza lentamente, dándole la espalda a la cámara.
–
Queda así inagurado Cinécdoque. Pueden esperar, o no, más de Texas Chainsaw Massacre, Double Indemnity, Ahí Está el Detalle, The Thin Red Line, Monsters Inc., Manhattan, I Walked With A Zombie, The Butcher Boy, Rushmore, Darkman, The Quick & The Death, Bande À Part, Gates of Heaven, Mr. Death: The Rise and Fall of Fred A. Leuchter, Jr., Brown Bunny, Buffalo 66, Atlantic City, Ven Y Mira, La Gran Comilona, Los Olvidados, El Pisito, The Big Heat, El Regreso, Betty Blue, Apocalypto, Los Body Snatchers, Blackout, Nostalgia, Bad Lieutenant, Touch Of Evil, Fresas Salvajes, King Kong, Crash, Dead Ringers, Fitzcarraldo, The White Diamond, The Thin Blue Line, Gato Negro Gato Blanco, Sin Aliento, Tiempo de Gitanos, Campeón Sin Corona, Papa Sin Catsup, Dogville, Ran, Los Pájaros, Contracara, The Killer, M, Los Imperdonables, La Secretaria, Out Of The Past (o bueno: Traidora Y Mortal), Laura, The Lost Weekend, The Departed, Raging Bull, Le Mépris y el cine nunca se acaba.
¶ 0002.
De un Gabriel cínico y voraz. De un Gabriel, que si peco por denominarle cinéfilo, quedaré corto.
Aquí él en letras propias a fecha exacta, hace tre saños, cinco meses, dieciséis días.
lunes, 5 de septiembre de 2011
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Bruno Ganz,
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Los Olvidados
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(No comments)
¶ 0001.
Cinco de septiembre de 2011.
Una estrepitosa lluvia y azota sobre los más mojados. Estimulando aún más el sentimiento de orfandad de aquellos cuales han perdido sus hogares y artículos queridos en días lejanos a lo que sería la historia vigente que afecta el norte del Distrito Federal y lo que colinda con él: el Estado de México y sus dos municipios mayormente poblados en sus capacidades con una leve tersura demográfica.
Con una tiesura, la naturaleza aborda una de las más prolíficas obras de cotidianidad, en los márgenes de extinción habitacional en las afueras de una línea de metro, expuesta a los atravanques del clima.
Tropel de lluvia que se forma esperando su turno de desahogar sus concentrados en una sola superficie que encierra las afueras de un canal que ha resultado de ser, el paraíso de un perro boxer que corría en círculos a cazar patos salvajes que provenían de países pelágicos de la América fría y del estulto ingenio para predicar futuros urbanos; como cuando mi padre era jovenzuelo y me contaba de estas proezas que hacía al recorrer llanos vacíos, allá en los años de 1970. Sólo él, su perro y un río jerarca pero manso.
Recuerdo entonces, aquél Río de los Remedios de 1995 y de 2009, un exánime pluvial que se ha transformado en un estrujado andar de aguas negras. Cortando vertical una avenida que desahoga de la misma manera, un pluvial de automóviles que marchan día con día a las entrañas de una capital que sigue en movimiento, con el eximio del retorno que se hace notar a las 3 y 6 e la tarde, cuando sus habitantes mexiquenses, recorren de nuevo este corte, llamado Hank González. Líder de un grupo de quiméricos y lujosos ejemplos de vialidades que resultaban tales como torres de naipes.
A la etapa de 1975, tanto la "Central" como el Río, mostraban que sus fauces, no podían sostener la res que tanto tiempo les tomó por cortejar.
Notables fueron los cálculos para darle éste dulce toque de urbaneidad, pero tristemente, se fue perdiendo en este gris y chueco color del hormigón. 2010 y 2011, dieron pautas a exageradas noticias boquirrubias que apelmazaban la credibilidad electoral de los mexiquenses; de los citadinos del norte de la capital, bueno, a ellos les tocó tener unas calles empanizadas de cal, pero con la misma historia.
Una broa de autos en tránsito lento y de caudales varados de basura, daban el panorama a lujosas unidades, donde más que inseguridad y falta de agilidad automotriz en marcha, nos daban un tierno y rollizo desbordamiento a titánicas marejadas.
No nos hace falta remembrar a los años dónde el Río de los Remedios, solamente cargaba con residuos industriales; dado que en aquél entonces, sólamente se observaba un tinte perenne que terminaba en las afueras del aquél tan famoso Xochiaca.
Hace entonces más de 133 años, que aquél Río de los Remedios, al sur del municipio de Ecatepec y afueras de la delegación Gustavo A. Madero, que sigue percutiendo una historia negra como sus aguas.
Y difícilmente, con unas coaliciones de desastres de éste tipo, nos abordamos a unos cuantos kilómetros con una colindante de Nezahualcoyótl, que si fuésemos unos urbanos activos, sabríamos que la línea amarilla del sistema colectivo de color naranja, éste, nos hace arribar a la tan famosa parte del Arenal. Dónde, por más de diez años, las aguas han tomado una parte significante de la superficie.
Como gobios uniformados de telas teñidas y zapatos con hormajes altos y forrados de un plástico obscuro, nos adentramos a las aguas con unas escobas ordinarias a tratar de desinflar esta marejada que hoy en día, las aguas negras nos constipan.
Siendo uno de los testigos accidentales de estas graves inundaciones, remontando a la historia dónde hasta el mismo "Gengis Hank" en 1976 le tocó adefagar culpas.
Citando ya de costumbre a la mujer de singularidad excelente, la señora Sabina:
Lo que es del agua, el agua se lo lleva.
Y así es, que la historia siga y si no se aprende, que se repita.
domingo, 4 de septiembre de 2011
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